Alejandro murió, de verdad

—Pero estás herido.

—No puedo huir, nos verían, al menos ellos me llevaran a un hospital esposado, así que quédate aquí.

Ale camina saliendo del escondite, camina como puede, y yo también salgo de nuestro escondite, hago que apoye su brazo en mi hombro y nos vamos juntos, me miró feo, pero no tiene fuerzas para hacer que evite que vaya con él.

Vamos caminando lento y escuchamos que le preguntaban a César dónde estaba yo, hasta que me vieron con Alejandro y se acercaron a arrestarnos.

—Ya tenemo
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