Un resoplido de disgusto escapó de mi boca junto con una orden inmediata que esperaba que Alexander obedeciera.
—¡Suficiente! ¡Vamos Alexander! Te dije que en algún momento esto fue una muy mala idea.
—Pero…
—¡Pero, nada, si van a estar criticando, prefiero irme! ¡No vine aquí a que me critiquen por ser una ballena y encima porque no me voy a casar!
Andrea abrió los ojos, apretó los labios con fuerza, parecía comerse las palabras que había dicho hace un instante y sin dejarla si quiera responde