Capítulo 129. Buscando al diablo
Luciano se vio sorprendido y con la guardia baja, pero tan pronto salió de su shock, tomó a Melanie de la cintura y la llevó al interior de la habitación, cerrando la puerta con el pie.
—¡Mel!
—Te he extrañado como una loca —musitó ella, aspirando el aroma de su loción, llenándose de él.
—¡Oh, Dios! Mel, mi niña —musitó él, estrechándola más fuerte entre sus brazos, llenando sus pulmones de su aroma, sintiendo cómo la vida circulaba por sus venas de nuevo, haciendo que su corazón latiera con em