Capítulo 128. No odies a tu padre
«¿Melanie…?»
El corazón de Melanie se aceleró al escucharlo, era un alivio saber que estaba bien y era un peso que se quitaba de encima. Su padre no le había hecho daño.
—¡Luciano! —pronunció con emoción, su voz baja para que nadie la escuchara.
“Mi pequeña, siento tanto todo esto”.
—No es tu culpa, Luciano, sino mía —lo interrumpió—. Fui yo quien no te dejó continuar aquel día y la maldita llamada de Donovan arruinó la posibilidad de sincerarte —añadió.
“No tenemos mucho tiempo, no quiero segu