Un pequeño inconveniente.
—¿Crees que es bueno dejar solos a estos dos en esta casa?
Eso me pregunta la mujer que me tiene amarrado en mi cama de manos y pies. Es que ella estaba total y absolutamente loca, bueno y yo también por seguir sus locuras.
—Amor concéntrate en mí, ya después discutimos eso ¿no?
Le digo pues lleva más de media hora jugando con mi miembro entre sus manos y cada vez que estoy por llegar se detiene haciendo una pregunta respecto de esos dos.
—Oh, sí. Tienes razón. Hola mi cielito, extrañaste mucho