—¡La verdad es que espero un hijo tuyo!— grita como desquiciada y yo me carcajeo de su actuar.
—No quería llegar a esto, pero me has orillado, Erin— digo volviendo a mi asiento, tomando el folder que le entrego a su padre— . Ahí en ese expediente están todos los prospectos de yernos que debe buscar, señor Cadwell, cada uno de ellos puede demostrar fehacientemente que ha sido amante de su hija, mientras supuestamente estaba comprometida conmigo. Con el único que la respetó y jamás osó tomarla an