Te deseo.
—No seas aguafiestas, angelito. No pensaba que aún había hombres que vinieran acá sin siquiera disfrutar de la vista—lo pico, mientras él se suelta del agarre del Cuervo y enfila hacia la salida.
—No es eso, señorita…
—Queen, solo dime Queen— me acerco a él y siento que es como un imán que me atrae a ese cuerpecito delicioso que dios le dio y que quiero dominar. Quedamos frente a frente, a pocos pasos de poder tocarlo, él está tenso y eso me prende más. Se nota que es dominante y mis actos lo c