Capítulo 31
Irina se sentía agotada, pero por primera vez en varios días, una luz de alivio comenzaba a asomarse entre las sombras. Gail había despertado. Sus ojitos habían parpadeado con lentitud, y su vocecita ronca le había pedido agua antes de volver a quedarse dormido por efecto de la medicación. El equipo médico se mostraba mucho más optimista y habían dicho que su cuerpo estaba respondiendo bien al tratamiento inicial, así que una vez estuviera más estable, sería trasladado a una unidad