Alexander llamó a su esposa una vez que estuvo instalado en la habitación del hostal y ya metido en la cama.
Le dolía todo y lo que más la cabeza.
Sentía tanto estrés que si continuaba de esa forma no llegaría vivo de vuelta a casa.
Necesitaba a Diana allí, abrazarla, sentir su calor y al único que tenía era a Roger que se había negado a dejarle la cama y él no pensaba dormir en ese incómodo sillón.
Lo que le faltaría para completar ese día horrible sería dormir sentado y despertar con más dolo