Diana regresó a la habitación, su idea de dar un paseo se había visto frustrada y en ese momento el sobre que su padre le había dado parecía quemarle en las manos.
Eso debía ser una señal para que hiciera justo eso, quemarlo sin abrirlo porque seguro que lo que había en su interior no era nada bueno y ella ya no estaba para más problemas.
En cuanto llegó a la habitación se recargó contra la puerta y cerró los ojos.
—Vaya cumpleaños estoy teniendo, bebé —murmuró en voz alta y se frotó el vientre