Alexander tenía preparado unos días románticos junto a su esposa.
Había trabajado con mucha intensidad antes del viaje para que Roger pudiera hacerse cargo de todo mientras él no se encontraba en la ciudad.
Tenía todo meditado y decidido.
Estaba enamorado de su esposa y se lo iba a confesar en ese viaje. Una vez que cumpliera con la soporífera convención, pasaría unos días con su esposa en la ciudad de New York.
Iba a hacer las cosas bien, el recuerdo de Rebeca cada vez era más difuso y si bie