Capítulo 64: Cada noche dejaba a Victoria con mi casera y me marchaba al club a bailar
—Alexander, no te duermas —le dijo a su marido.
Diana se encontraba apoyada en su torso desnudo y le acariciaba el abdomen.
—Mujer, no tienes llenaderas, dame media hora para recuperarme —se quejó, pero agarró su mano y la bajó hasta colocarla en su miembro—. Si lo revives es tuyo.
Ella comenzó a reírse y le besó el pecho.
—No es eso, estoy agotada, si revive a la que matarás será a mí, pero no quiero que te duermas porque debo contarte algo.
Había llegado el momento y puede que no fuera el mej