Diana esa noche la pasó junto a su esposo y las que siguieron a esa. Mentiría si dijera que había dormido bien en la última semana.
Tenía la ansiedad recorriendo su cuerpo y el miedo a perder a su familia cada vez era más fuerte.
Abrazaba a los niños y los besaba como si fuera la última vez y qué decir de su esposo.
A Alexander lo buscaba como si sus besos se le fueran a acabar y cada una de sus caricias tuvieran puesta una fecha de caducidad a la que iba quedando cada vez menos tiempo.
Ya ni e