Cuando Nathan salió de la habitación, Diana quiso salir detrás de él y no quedarse con Alexander a solas.
El día ya había sido suficiente desagradable como para aumentar el malestar con una conversación incómoda.
—Diana, ¿puedes quedarte un momento?
Al parecer iba a ser imposible escaparse.
No se encontraba bien, era como si todo el estrés del día hubiera caído sobre su cuerpo dejándola sin fuerzas.
—La verdad quisiera marcharme y estar con los niños, no ha sido un día demasiado bueno para mí.