Diana corrió para escapar de la casa, por grande que fuese ese lugar sentía que no había lugar dónde esconderse de él.
De lo que su esposo le provocaba.
Ya no podía ejercitarse tranquila sin que él apareciera luciendo ese aspecto de gladiador, de hombre rudo y salvaje. Y eso a ella la volvía loca.
Su marido ocultaba ese cavernícola que vivía dentro de él bajo esos trajes que se ponía para ir a trabajar, pero cuando se lo quitaba, aparecía su verdadero ser.
El hombre que era capaz de rescatarla