La siguiente semana no fue fácil, Diana no dejaba de darle vueltas a esa noche y a si las cosas serían diferentes si hubiera reaccionado de otra forma, pero por una vez iba a priorizarse a sí misma.
Al menos en lo que respectaba a los sentimientos. Ella no era centro de rehabilitación de hombres con traumas, suficiente tenía con los suyos propios.
—Mami, por qué papá y tú no se hablan —le preguntó su hija Victoria esa mañana.
—Sí nos hablamos, no sé por qué piensas que no.
La niña tenía toda la