Cuando la mañana llegó y se escuchó la alarma que daría inició al día, Diana no quiso moverse porque Alexander se encontraba a su lado.
La continuaba abrazando y se veía relajado.
«Tal vez si despierta y ve que se quedó dormido a mi lado comience a dar gritos como el otro día», pensó.
Así que intentó salir de la cama antes de que él abriera los ojos, pero no fue posible.
—Estoy despierto desde hace rato —murmuró con la voz enronquecida y la apretó más contra su cuerpo—. No quise moverme para no