Ariel se paró frente al escaparate del local, mirando su reflejo sobreimpreso en el cristal que protegía las promesas de un nuevo comienzo. La sensación de deja vu la envolvió, llevándola a un tiempo y un lugar donde otro hombre, Alejandro, estaba a su lado compartiendo sueños similares. Una punzada de nostalgia le apretó el pecho, pero la disipó con un suspiro y se volvió hacia Norman.
—No, este no me convence mucho,— dijo, aunque su voz traicionaba la duda de sus propios sentimientos.
Norman