Lia
—¿Qué estabas haciendo aquí?
La voz de Damiano es un estruendo en la tormenta. Por instinto, tal vez por respeto o por temor, retrocedo un paso, dándole acceso a cruzar el umbral de la puerta.
Mi cabeza corre a toda velocidad tratando de hallar una respuesta lógica y suavizante para la situación tan comprometedora. Sé que la mesa de cristal está rota y que el pequeño armario de madera ha sufrido un golpe brutal que le ha dejado un agujero en el costado. Todo indica un arranque de viol