Lia
—No habrá ritos funerarios, no habrá un entierro ni un ataúd donde poner su cuerpo. Simplemente será olvidado en el lugar donde murió. Los animales se lo comerán y los gusanos se apropiarán de sus restos. Si puedes aceptar eso, puedes permanecer a mi lado como mi esposa y conservar tu puesto como Luna Reinante.
Sus palabras son dagas, cuchillas que apuntan a mi corazón con una fuerza vengativa y despiadada. Damiano no me puede estar hablando en serio. ¿Cómo puede pensar que aceptaría al