Capítulo 118. MI HIJO
Lia
—¡Oh, por la Diosa! —grita Leila cuando ve mi mano empapada de sangre.
Celina no parece caer en su sorpresa. Yo solo puedo mirar el rojo entre mis dedos.
—¿Qué...? —balbucea —. ¿Qué significa esto?
—¡Llame a la doctora! —pide Leila con ansiedad, agarrándome cuando estoy a punto de desplomarme —. ¡Ella está embarazada! ¡Tiene al hijo del Alfa! Necesitamos a la doctora, rápido.
El rostro de la antigua Luna palidece.
—No lo sabía. No tenía idea de que... ¿Por qué no dijeron nada? ¿Por qu