Capítulo 122. LO DIREMOS TODO
Damiano
—Perdóname, Lia. Si alguien provocó la ira de la Diosa no fuiste tú. ¡Yo decidí deshacerme de ese hijo! ¡Solo yo! ¡Tú no eres la culpable de nada! Tú me salvaste...
La confesión de Leila hace que me sienta mareado por un momento. ¿Ella estaba embarazada? No puedo entenderlo.
Nunca la toqué de esa manera. Es imposible que ese hijo fuera mío. La única explicación es que se embarazó de otro hombre. Y se deshizo de ese bebé, para que yo no la descubriera.
Y mi esposa lo sabía. No sol