La doctora me estaba revisando. Escuchaba con atención cada palabra que le decía, en especial cuando dejé claro que no quería quedar embarazada, al menos por ahora.
—Muy bien —dijo con tono profesional—. Te voy a recetar unas inyecciones que te protegerán durante tres meses. Deberás regresar cuando pase ese plazo. Son muy efectivas.
—¿Qué tan efectivas son, doctora? —preguntó Mateo mientras me tomaba de la mano—. Y lo más importante… ¿Qué efectos secundarios tienen?
—Tienen un 98% de efectivida