"Vamos", se dijo. "Tiene que haber algo".
Mientras hojeaba un viejo libro de contabilidad que enumeraba transacciones, algunas de las cuales parecían extrañas, le temblaba la mano. Nombres que desconocía y cantidades que no tenían sentido. Pero entonces, en medio de todo el alboroto, vio algo: archivos cifrados escondidos entre los papeles. El corazón le dio un vuelco.
Tomó su portátil y metió la memoria USB que había encontrado en el último cajón. La pantalla parpadeó al encontrar los archivos