"¿Por qué no puede verlo?", preguntó en voz baja, casi un susurro.
Tenía que hacer algo. La amenaza era real, aunque le disgustaba la idea. Cada vez que Sophie pensaba en su hijo y en lo que podría pasar si no hacía algo, le dolía el corazón. Había dependido de la fuerza de Callum durante demasiado tiempo. Ahora era su trabajo mantenerlos a salvo.
"¿Qué pasa, mamá?", se sorprendió cuando su hijo habló e interrumpió sus pensamientos.
"Nada, cariño", dijo Sophie, forzando una sonrisa a pesar de s