Mundo de ficçãoIniciar sessãoRICARDO:
No pude evitar soltar una carcajada amarga. Era un sonido seco, desprovisto de cualquier rastro de humor, y claramente la sorprendió. La miré por fin, directo a esos ojos que aún destilaban veneno, y me incliné ligeramente hacia ella.
—¿De verdad crees que iba a destruir el trabajo de toda mi vida por ti? —repliqué, irritado, a punto de perder el control—. Nunca te había visto antes, ni sabía






