Rebeca estaba confundida, todo el tiempo que compartía con Charles era maravilloso, él se dedicaba a mimarla a ella y a los niños, era cariñoso y entregado, le ayudaba a bañarlos, arreglarlos, incluso cambiarles los pañales, y siempre tenía tiempo para arrullar a sus bebés aunque llegara cansado del trabajo. Pero cuando él se iba, ya no sabía nada más de él, desde el momento en el que salía por la puerta de la casa y hasta que regresaba no tenían ninguna comunicación.
Ella a veces le enviaba me