MARIANA
—Señora Mariana. —Inclinó la cabeza con respeto—. Karim, sobrino de Hassan. Vengo a cuidarlas mientras mi tío se recupera. —Y bajó la voz, sincero—. Y quiero que sepa que me tomo eso muy en serio. Mi tío me contó lo que pasó en el parque. No va a volver a pasar nada mientras yo esté al volante. Tiene mi palabra.
—Bienvenido, Karim. —Le sonreí, y me cayó bien de inmediato—. Si eres sobrino de Hassan, esta casa ya te quiere.
Era joven, treinta y pocos, alto, con una sonrisa fácil y unos o