KHALID
Llevaba tres días evitando a Gabi.
No por antipatía. Al contrario. Sino porque esa mujer era demasiado. Demasiada energía, demasiadas preguntas, demasiado ruido para un hombre que llevaba treinta y ocho siete años cultivando el arte de no llamar la atención. Cada vez que la veía venir por un pasillo, con esa carpeta bajo el brazo y esa mirada de "tengo planes para ti", yo daba media vuelta y me refugiaba en mi oficina, en mi mundo de contratos y silencio, donde nadie me criticaba las cor