MARIANA
Aaliyah se quedó a cenar.
Por supuesto que se quedó a cenar. Mansour lo arregló con esa naturalidad suya de dueño del universo: "Sería una descortesía dejarla ir con el estómago vacío", dijo, y la sentó a la mesa familiar como si perteneciera ahí desde siempre.
Frente a mí. A tres sillas de Zayed. Porque claro, él también ya había llegado del trabajo y estaba ya en el comedor.
Y yo, que me había prometido no darle importancia, me pasé la cena entera dándosela toda.
—Aaliyah estudió Econ