MARIANA
Lo más difícil ya había pasado.
La ceremonia salió perfecta. Nadia entró como una reina, Omar la esperaba en el altar con esa sonrisa suya que a mí me daba escalofríos, y nadie, ni el invitado más exigente, habría encontrado una sola flor fuera de lugar. Ahora sonaba la música, los novios abrían el baile bajo una lluvia de luces doradas, y la fiesta entera me daba la razón: era un éxito.
Mi éxito. El que iba a salvar mi empresa.
Estaba sentada junto a Zayed, permitiéndome respira