MARIANA
El día de la boda amaneció con mi teléfono echando chispas.
Llamadas al florista. Llamadas del catering. Confirmación del salón, de la música, del montaje. Pero a media mañana ya estaba todo resuelto. La boda de Nadia Al Farhan y Omar Hamza iba a ser impecable, porque yo no sabía hacer las cosas de otra manera, ni siquiera para mis enemigos.
Lo único que faltaba era esperar a Zayed.
Y, sin embargo, no era él lo que me tenía con el estómago apretado.
Era Gabi.
No me contestaba desde