MARIANA
Un mes entero en Guadalajara, en la casa que Zayed nos puso, viendo a Valentina volver a reírse, oyendo a mi madre cocinar en su propia cocina otra vez, durmiendo sin guardias en la puerta. Un mes de llamadas a escondidas de madrugada, cuando en Dubái era mediodía, oyendo la voz de Zayed contarme cómo iba armando, pieza por pieza, la manera de quedarse conmigo sin que su padre nos destruyera.
Un mes que necesité para volver a respirar. Y que se sintió como un año. Mia magia Gabi seguía