ZAYED
Llegué a la casa de mi padre al caer la tarde, con el acta de mi matrimonio doblada en el bolsillo del saco, quemándome contra el pecho.
Mañana era la boda con Aaliyah.
Todo estaba montado. El salón reservado, los invitados confirmados, la prensa avisada, el vestido de la novia colgado en algún cuarto de esa casa. Mi padre llevaba un mes construyendo, piedra por piedra, la boda con la que iba a sellar su pacto con Bin Saqr. Y yo llegaba, la víspera, a echársela abajo.
Porque tres días atr