MARIANA
El día del cumpleaños de Mansour amaneció convertido en un manicomio.
Toda la casa era un caos de preparativos. Gabi corría con su clipboard gritándole a medio mundo. Mi madre y Halima peleaban en la cocina por el tamaño de unas charolas. Layla acomodaba flores. Y en medio de ese huracán, Zayed me agarró de la mano en un pasillo y me metió a la biblioteca, cerró la puerta con llave, y el ruido del mundo se apagó de golpe.
—¿Qué haces? —Me reí—. Hay doscientas cosas que hacer.
—Que las h