Harto de esperar, uno de los secuestradores bajó del auto y entró para verificar que todo esté bien.
—Ella nos ha espiado y ahora nos quiere detener. —acusó a la profesora.
El malvado le arrebató el teléfono donde ella se disponía a marcar el número que el gemelo le daría.
—Ustedes llevan secuestrados a estos niños, yo conozco al tío de ellos y no permitiré que se los lleven de aquí.
—Aah, pero miren nada más que valentona, nos ha salido esta joven bella, ¿dime hermosa, no te dará pesar perder