A todo eso, Eduardo allá encerrado, no se da ni cuenta de lo que está pasando con sus hijos. Él ya se considera aliviado de su problema y por eso le ha pedido al director del centro que ya le permita salir, incluso le ha ofrecido mucho dinero a cambio.
Pero, el director le ha recomendado que por su bien se quede por unos días más porque ya ha sucedido, que algunos se van antes de tiempo y vuelven a recaer, poniendo en mal el nombre de ese noble centro de rehabilitación.
—Ya estoy loco por ir a