El hombre casi se orina en los pantalones cuando miró el arma que el profesor sostiene por debajo de la mesa.
—¿Quiénes son esos hombres a los que les entregaste a mis sobrinos?
Owen se ve calmado cuando está en su papel de profesor, pero ahora está muy molesto y hace que cualquiera le tenga miedo.
—¡Sus sobrinos!
Exclamó el hombre con sus ojos abiertos de par en par.
¿Quién se iba a imaginar que esos pequeños diablillos podrían ser los sobrinos de un profesor tan tranquilo?
—Sí, ellos son mis