Eduardo hizo que su hermano se tranquilizara y en vez de seguir molesto con la señora, le pagó lo que los niños le ofrecieron por el servicio.
También le ofrecieron un trabajo en la empresa, aunque sea en el área de la limpieza porque ella les comentó que no cuenta con un grado de estudios avanzados, pero que con mucho gusto acepta ese trabajo que le servirá para sacar a su hijo adelante.
—Ahora voy a hablar con esos pinches zarandajos. —dijo el chico, refiriéndose a sus sobrinos.
—Owen, no los