La puerta es golpeada con insistencia.
—¡Papá, ya es hora de que nos lleves a la escuela— Gritó el pequeño Gael.
—Los niños van a entrar. —susurró Luna, haciendo a un lado a su marido para ella levantarse y atender a sus hijos que seguramente querrán entrar a apurar a su padre.
—Ahora voy hijo, no tardo.
Luna ya había iniciado a desabotonar la camisa de él y ahora él está apresurado arreglándola y colocando su saco para salir.
—Date prisa padre, es tarde y la maestra nos va a regañar.
Hay una m