Luna se la pasó casi todo el día fuera de la casa, tal y como ella lo dijo, ¡voy a disfrutar por primera vez un cumpleaños junto a mis hermosos hijos! Viene rendida porque las criaturas la hicieron caminar por mucho tiempo pidiéndole que fueran a un lugar y a otro.
Pero ella, con tal de verlos feliz, no le ha importado que sus pies anden un poco hinchados gracias a su embarazo.
—¿Será que en casa no hay nadie? Todas las luces están apagadas. —Comentó un gemelo cuando bajaron del taxi.
—Ah, creo