Eduardo la quiso tocar, pero Luna se apartó de inmediato. Lo que había pasado aquella noche fue un error y estaba segura de que no se volvería a repetir.
—Por favor, respeta mi trabajo en esta empresa y no mezcles una cosa con la otra.
—No estoy a favor de eso, pero te diré que sí para que te sientas mejor y se te quite lo colorado de esas mejillas que tanto me encanta besar.
—Eres un pervertido. Dime para que me has hablado ¿Acaso hay algún problema con la solicitud de demanda que estamos haci