Con el permiso de su suegro, Amanda fue a tocar la puerta de la habitación de su prometido. Pero Eduardo no quiso abrir, es más, no desea ni verla en pintura.
Ella siguió insistiendo, pidiéndole que si no le permitía quedarse con él, que tan siquiera la llevara a su apartamento, pues, no había traído su auto porque su suegro la había encontrado en una tienda de ropa y ella le pidió que la trajera aquí a dormir a su habitación como lo hace en ocasiones que ellos duermen juntos como comprometidos