Luna se puso nerviosa. Ese hombre insiste en que tiene que viajar, y, perder su trabajo por negarse a ir no es una buena opción, pero tendrá que hacerlo aunque le duela quedar sin empleo.
—Lo lamento tanto, pero yo no puedo viajar y mucho menos a tan larga distancia.
—No te preocupes, el helicóptero de la familia está a tu disposición para trasladarte.
—Es que… —¡Ay, Dios mío, cómo le digo que tengo dos hijos y no me puedo separar de ellos! —pensó la chica. —Yo no puedo ir porque estoy recién