Zayden de reojo miró a Olivia, quien permanecía en silencio y sentada con recato frente a él. Una actitud completamente opuesta a su habitual elocuencia y a esa constante necesidad de desafiarlo.
Olivia y Zayden se encontraban frente a frente en la espléndida mesa del comedor. Una atmósfera de quietud y tensión envolvía la habitación. Ella lucía inquieta, pero no articuló palabra alguna, consciente del incidente que había tenido lugar poco antes. Zayden, por su parte, se mostraba imperturbable,