-¡¿Qué le dijiste a mi novio?!- Gritó amenazante la pelirroja.
-Déjame en paz- gruñó Emilia, aún con su rostro hacia el suelo, con su cabello como una cortina negra delante de su rostro y sus manos apretadas aferrándose a la alfombra.
Todavía estaba en shock.
Adrian había ido a enfrentar a su esposo y no sabía que iba a pasar.
Emilia conocía perfectamente a Daniel. Era un hombre violento, salvaje, que no se dejaba rebajar por otros hombres.
Imágenes horrendas aparecieron en su mente y temió lo