-¡Querida! ¡Ya llegó la revista y estamos en la portada!- exclamó Daniel entrando a la casa agitando la revista enroscada que el cartero había dejado en la entrada, y que su esposo había estado esperando con ansias desde el día en que habían hecho la sesión de fotos.
Emilia no contestó, casi que había hecho un voto de silencio durante toda la semana, ateniéndose solamente a cocinar y limpiar, como si fuera una empleada doméstica y nada más. Hablando solo cuando era justo y necesario.
“Ya está l