Emma se encontraba sentada en su silla de seguridad para niños en el asiento trasero del coche de su tío.
Estaba quietecita, con sus piernas rectas y sus manos sobre sus rodillas, mirando al frente, mientras su tío y su nueva pareja, hablaban animosamente.
La niña no podía pensar en esa mujer como su tía, solo era una invasora que se había metido en medio de su tío y su niñera.
Adrian miró por el espejo retrovisor a la niña y exclamó:
-¿Estás emocionada por ir a ver en el cine tu peli favorita?