-No necesito que me lleves, David- exclamó Emilia mientras preparaba a su niño para ir a la casa de su jefe.- Ya deberías estar en la oficina a esta hora.
-Le voy a decir a uno de mis hombres que te lleve entonces- sentenció ignorando a su esposa, mientras enviaba un mensaje a unos de sus empleados.
La joven azabache puso los ojos en blanco y no protestó más, era como discutir con una pared, su esposo podía ser cabeza dura si se lo proponía.
Emilia esperó a que su coche con chofer privado llega