Adrian estiró su mano para que la azabache la tomara y así llevarla hasta la guardería, una sonrisa encantadora estaba dibujada en su rostro, que hipnotizó a la joven como si fuera un hechizo de amor.
Emilia estiró la mano, para entrelazarla con la del joven CEO y dejarse llevar, iría a donde sea con él, pero sus dedos no llegaron a tocar los suyos, porque la mano de Daniel rodeo su muñeca y la bajó con brusquedad.
-Nos vamos Emilia, Noah ya quiere irse- sentenció alejándose de ambos, sabiendo